El libro de los hechizos de Katherine Howe

Título: El libro de los hechizos
Título original: The Physick Book of Deliverance Dane
Autor: Katherine Howe
País: Estados Unidos
Fecha de publicación: 2009

«Connie es una joven brillante aspirante a profesora de Historia en la dura y competitiva Universidad de Harvard. Cuando debe decidir el tema de su tesis doctoral, su madre le pide que vacíe la deshabilitada casa de su abuela, cerca de Salem, con el propósito de venderla. Allí, oculta dentro de una Biblia, Connie encuentra una llave que esconde un papel con una extraña inscripción. La investigación que llevará a cabo para desvelar su significado la obligará a remontarse hasta la caza de brujas de Salem, en 1692, y la conducirá a un misterioso libro.» 

Hace unos cuantos años ya que leí este libro, y el año pasado tenía pensado incluirlo en el mes de las brujas, pero por una cosa u otra, no quedo. Tampoco tenía planeado incluirlo este año, pero hace unos meses que lo encontré casualmente en una librería, lo termine comprando, así que esta novela tenía que estar aquí. 

Nunca lo he dicho directamente, pero me gusta mucho releer libros. Disfruto de experimentar el cómo veía un libro en su momento comparándolo con el ahora. Ya que, no solo te da la posibilidad de analizar la perspectiva, sino que también se aprecia la evolución de uno mismo como lector. La primera vez que leí la novela, se me hizo muy autobiográfica: la autora y la protagonista tienen la misma carrera y, de alguna forma, un pasado muy parecido. Además, ciertos elementos, como el antagonista, me parecieron muy distantes, menos importantes de lo que en realidad son. 

El libro está narrado desde varias perspectivas. La narración principal se sitúa en Marblehead, Massachusetts en 1991, quien sigue a Connie, una estudiante de Historia en medio de su tesis de doctorado. Pero la historia también se narra a través del foco de Deliverance Dane, en Salem desde 1682 en adelante, y sus descendientes: Mercy, Prudence, Patience. 

La novela es de género histórico, la autora es historiadora, y por eso tiene datos y hechos que son verídicos, está muy bien documentada, pero la novela, al contar la vida de estas mujeres poco relevantes para la historia, también funciona como un ejercicio de darles voz, de recuperar sus individualidades, aunque este sea mediante la ficción y cuando se es consciente de que dicho intento no es “real”. Se elige la literatura para realizar las cosas, para rellenar los huecos que la historia no puede hacer. 

En una entrada anterior en este mismo mes, ya había manifestado que el tema de las brujas/brujería muchas veces se utiliza como una manera de hablar sobre otra cosa (esto en sí, no es excluyente de las brujas, en la literatura se utilizan diversos elementos y eventos históricos para hablar de otra cosa, en general para dialogar sobre una cuestión del momento de producción. Es una obviedad, pero quería aclararlo). Un ejemplo claro es El crisol o Las brujas de Salem de Arthur Miller. La obra fue concebida para criticar la persecución, la caza de brujas y el macartismo de los años 50 en Estados Unidos. 

Pero aquí, se puede ver que la intención de la obra —y se confirma con el epilogo— es mostrar la realidad de ese momento histórico: la brujería era algo real para todos los involucrados de ese momento. No había dudas de que las brujas fueran una amenaza real ni tampoco sus actos diabólicos. Para los puritanos de Salem las brujas eran la vida real, y así bien se plasma en la novela. 


La novela también reúne mucho del folklore y el imaginario sobre las brujas y la brujería. Todas las brujas de la novela, de alguna u otra forma, son mujeres a los márgenes de la sociedad, ya sea por motivos económico-sociales o por ubicación geográfica. También se muestra una gran variedad de prácticas de brujería: la utilización de hierbas y flores, distintas formas de adivinación, botellas de brujas, marcas y símbolos de protección, la intención unida al poder de la palabra. 

Como ya mencioné, la novela está bien documentada y muestra con fidelidad la forma en como eran tratadas las mujeres acusadas de brujería: acusación, juicio, métodos de confirmación, sentencia. Y una forma conocida de saber si alguien es definitivamente una bruja era inspeccionar el cuerpo de la acusada en busca de una “teta de bruja”. El lugar por el cual los familiares o las criaturas satánicas se amamantan. Pero las mujeres se encontraban tan alienadas de su propio cuerpo que parece que identificaban este tercer pezón con el clítoris, como sucede en la novela. 

Por último, quiero hacer mención de los nombres de las brujas. No solo son su uso como nombres, sino que también son cualidades, virtudes, formas de ser, y marcan una genealogía innegable: Deliverance, Mercy, Prudence, Patience, Temperance, Sophia, Grace, Constance. 

El libro de los hechizos es una novela con ritmo lento, en donde no ocurre demasiada acción, en donde el principal argumento es la investigación, la búsqueda de un libro, salpicado con interludios del pasado. Es una novela para leer con calma, interesante, comprometida con su propósito y una muy buena novela de brujas.

Comentarios

  1. Suena MUY bien, y muy mi estilo. Gracias por la recomendación!
    Además, yo también soy de releer. No siempre logro hacerme el tiempo, pero me encanta.
    Un besote

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